Me siento atada de manos y pies, amordazada por mis propias palabras que forman un nudo en mi garganta. ¿Quién va a querer oír lo que he de decir?¿Quién va a dejar de juzgarme por pensar de una manera distinta?¿Quién será capaz de dejarme ser como soy, y quedarse después de todo? Y tú, ¿te quedarías si te dijera lo que siento? Y ella, ¿me dejaría vivir mi vida sin entrometerse, sin cuestionarla, cuando le dijera todo lo que he callado?
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